Humanidad 2.0

Color negro y olor a humedad era todo lo que había podido ver hacía cinco años, el movimiento de mis brazos era constante y mecánico. Arriba, abajo, arriba, abajo. Vestía un trapo hecho girones, mis piernas apenas podían sostenerme en pie y mi vientre se estaba hinchando cada día un poco más. Había desarrollado un tic nervioso que me hacia asentir cada cinco segundos.
– ¡Picad más rápido si queréis ver a vuestras malditas madres! –gritaba un hombre de aspecto asqueroso que Sigue leyendo