Mi vida reflejada

Acariciando con sumo cuidado el inocente pato que se hallaba a mi lado, el cual también era mi mascota, vislumbré un trozo de cristal, más bien un pronunciado cuadrado cuyo brillo me hizo pensar que era un mero cristal. Sin más dilación, lo aparté de mi camino y alejé a mi frágil pato cuanto pude del afilado cristal para que no se cortase.

Pero mi muy testarudo pato siguió su camino, directo a él. Le dejé ir tras aquello. Recogiendo en mi memoria cada Sigue leyendo